domingo, 20 de septiembre de 2015

APOCALIPSIS COMING



Sobria despedida después de algunos años de existencia. No hay nada que llevarse de este mundo gris donde sólo he encontrado odio, hambre y guerra. Fenecen luces incandescentes anunciando un despertar que nunca llega, por fin aprehendo una certeza sin que se escurra una luciérnaga en mis manos: Mi cuerpo agoniza en el campo de batalla mientras duermo y sueño contigo. Puede ser que después de todo nos convirtamos en una estrella palpitando en el cielo a cambio de este corazón sufriente que sólo reedita historias de amor incompletas. 

Demasiados años enmohecido y pudriéndome el alma, debatiéndome entre el caos de mis teorías y el anhelo de tener un sueño compartido, elimino los ‘links’ que me unían a ti sin poder restaurarlos en un sitio seguro. Mi paranoia se volvió el blanco de mi locura donde preferí sacarme los ojos antes que soportar tu rapto y tu secuestro por el crimen organizado. Sin poder dar pruebas de tu existencia, te mantuve en el sótano de mis ideas y ahora te tengo que dejar ir para que mueras entre la rivalidad y el ataque de nuestra carrera armamentista.

Doscientos años son imposibles de vivir, ¿por qué entonces tengo que vivir lo que me resta de vida sin ti? Hubiera tardado al menos veinte años en recorrer tu espalda y tres decenios en darle la vuelta a tu cuello. Hubiera tardado al menos cinco décadas en descifrar cada lunar de tu cuerpo y un centenar en descubrir todos los matices de tus ojos. Antes de que el mundo estalle y nuestra materia se desintegre, no me llevo nada de ti, sólo ideas de haberte pertenecido, imágenes escurridizas de encuentros juntos. Temo olvidarme de ti. Temo yacer solo y que mis pasiones y obsesiones no cumplidas sucumban en el purgatorio. Preso en una encrucijada de pétalos y espinas.

¿A dónde me llevas mundo gris? Si no me ofreciste nada ¿qué tienes deparado para mí? Las praderas verdes están devastadas por plagas, las nubes están contaminadas de smog, ¿qué paraíso puedes rentarnos? ¿Con qué moneda te podemos pagar? ¿Qué lengua tendremos que hablar para ‘bisnear’ nuestro pase a la eternidad? Si la brecha entre ricos y pobres marcó nuestra existencia, si vivimos medidas tan condenatorias para la migración y si predominó la exclusión social y la discriminación hacia los grupos minoritarios ¿Qué puedes ofrecernos ya?


Me cala ver los seres que caminamos este mundo gris sin rumbo y que ahora nos queda pisar estos rieles hendidos esperando la estación del infierno. ¿A dónde tenemos que ir? ¿Nos tenemos que quitar nuestras pertenencias? ¿Viajaremos a otro país para prostituirnos a dios? No me agradó vivir en la generación de la trata de personas, ¿por qué entonces tengo que acceder a caminar por el abuso y la explotación aún después de muerto? Y si después de todo, morir es regresar a una tabla rasa, sin imágenes ni inscripciones en la memoria, prefiero revivir en agua o en sangre, pero en el agua y en la sangre que te haga renacer mi amor, a ti mi estrella fugaz que mueres conmigo, a ti mi sueño perdido y hermoso que nació en nuestro mundo posmoderno entre las promesas trasnacionales, el levantamiento de las fronteras en la comunicación y la miseria personal y material en tus ojos.